Las ciencias básicas

Son muchos los que estarán de acuerdo con señalar que las ciencias básicas son la parte del conocimiento aplicado a la medicina más importante de todas, sin negar a ninguna otra parte su relevancia. Para explicar de una manera más clara lo anterior, tomemos su apellido de Básicas y digamos que ellas son a las ciencias médicas lo que las bases son para un edificio: fundamentales, indispensables, inevitables.

Una madre es fundamental para un hijo recién nacido; es indispensable presentar un buen examen de admisión si queremos entrar a medicina, y es inevitable morir.

Para llegar a ser un excelente estudiante de medicina y por ende un excelente médico, se debe aprender mucho de ciencias básicas. Entonces, el estudio y aprendizaje de las ciencias básicas no se puede eludir; es un escalón que se tiene que pisar para ascender a los siguientes.

Esto, se cree que todo estudiante de medicina lo entiende, se acepta de buen talante y además estimula pero no se puede dejar de reconocer que asusta un tanto por razones tan diversas: como algunas de las siguientes:
• Somos estudiantes primíparos que acabamos de salir del colegio y no tenemos aún las herramientas de estudio bien dominadas. Pero no hay que preocuparse en exceso porque cada estudiante en la medida que avanza en la carrera va defi niendo su estilo y sus propios métodos de estudio.

• El número de materias es bastante y la extensión del tema en cada una de ellas es gigantesco: anatomía, histología, embriología, fisiología, bioquímica, microbiología, parasitología y farmacología para no nombrar sino las correspondientes a áreas biológicas. Se debe rendir por igual en todas y ser muy cuidadoso en la distribución del tiempo para prepararlas y estudiarlas muy bien y de manera integrada.

• La exigencia por la permanente preparación para las evaluaciones, mantienen los pelos de punta, amén de que el espacio de tiempo para la recreación, la vida social y el sueño se reducen al máximo. La fatiga es inevitable, pero la buena noticia es que se puede hacer tolerancia a ella fácilmente además de que vamos habituándonos a un ritmo de vida más riguroso.

• La presión del medio tanto en la casa como fuera de ella también nos somete a estrés constante (todos esperan grandes cosas de nosotros). Hay que observarla con cautela y aprovecharla para esforzarnos más y no enfrentarnos a ella obteniendo sólo un desgaste innecesario.

• Un último factor, de carácter endógeno, reside en la inseguridad que podemos sentir frente a un futuro que avistamos como incierto y que en razón de ello prevemos como negativo. No olvidemos que siempre al comienzo de la cuesta no se ve la cima, pero allá está y nuestro deber es conquistarla, seguros de que somos capaces y que será el justo premio a nuestros esfuerzos. ¿Quién más que nosotros debe confiar en nosotros mismos? Si tantos otros han podido, no existe razón para que nosotros seamos la excepción.

El mejor consejo es tener paciencia y andar paso a paso, aplicándose con todo lo que tenemos a lo que estamos haciendo en cada momento, avanzando sólo cuando el camino sea firme. Si no lo hacemos así, no tendremos oportunidad de devolvernos cuando ya hallamos avanzado. Con esto, en palabras muy sencillas, queremos decir que no podemos aprender ciencias clínicas sin conocer las básicas; no podemos aplicar los conocimientos sin dominar la teoría; no podemos operar sin saber la anatomía y no podremos ser excelentes médicos sin haber sido excelentes estudiantes.

Momentos trascendentales en Medicina

Trascendente es todo aquello que supera lo conocido, aquello que se destaca por encima de todo en su género, algo superior a lo esperado; por tanto, lo trascendental para nuestras vidas es todo aquello que deja huella, vivencias que valoramos sobre otras y que quedan grabadas en nuestra memoria.

Tomar la decisión de estudiar medicina y enfrentarse al reto de pasar a la universidad, ya puede señalarse como el primer momento trascendental en la carrera, sobre ello ya se dio una mirada en el primer capítulo.

Es inevitable que en esta etapa de la vida cuando se ha tomado la decisión de ser médico, aparezcan momentos durante la carrera que son de tremenda importancia para el estudiante y que trascienden lo cotidiano para convertirse en nuevas y retadoras experiencias y, que queriéndolo o no, en cada uno de nosotros llegarán a evocar sentimientos de temor, ansiedad, curiosidad entre muchos otros, y generarán expectativas de muy diversa índole las cuales esperamos se cumplan en un plazo determinado.

En el título de este capítulo se mencionan los momentos “trascendentales” o “traumáticos”, por lo que cabe explicar este segundo término: en la vida, todo lo nuevo y más aún si encierra un reto que se debe enfrentar y no se puede eludir, puede ser vivido de dos maneras diferentes:

tranquila y sin problemas o traumática y estresante.

En medicina, como en muchas otras carreras, pero especialmente en ésta, por la connotación del objeto de trabajo que es el paciente y la responsabilidad de devolverle a él la salud perdida sin afectar su integridad con el obrar, la segunda es comúnmente la forma de encarar los retos que a diario aparecen.

Por esta razón, muchas vivencias durante la carrera que generaron dolor, estrés o sufrimiento (traumáticas) se recuerdan con mayor claridad y dejan igualmente huella al convertirse en situaciones que dejaron grandes enseñanzas para la vida.

“La esfera psicológica. Sobreviviendo a la escuela de medicina”, se verán algunos elementos que ayudarán a disminuir la carga de estrés y a responder a las diferentes situaciones de una manera adecuada.

La intención no es preocuparle, si empieza a sentir angustia desde momentos tempranos de la carrera, comprenda que eso es lo normal y que ya muchos, pero muchos otros antes que usted han experimentado lo mismo y han sobrevivido para satisfacción de ellos y esperanza para los que vienen. Así que…¡Ánimo!